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ENTR en Madrid por primera vez el 30 de abril de 1970. Venía de visita desde Tudela, una pequea ciudad navarra. Y ya entonces decidí que quería vivir aquí. Me costó 17 aos conseguirlo, pero aquí estoy. Por voluntad propia, porque quiero, porque me gusta esta ciudad. He viajado a bastantes ciudades de Europa y América. La que mejor conozco es Nueva York. Habré estado 25 veces. Mis amigos de allí, ante tanta insistencia, me suelen preguntar si me gustaría instalarme definitivamente. No, no me gustaría. Ni en París, Londres o Roma, que también he visitado frecuentemente. Me gusta viajar, pero me gusta vivir en Madrid.

En mi caso esta preferencia está marcada por la enorme afición a la escena. Dónde voy a encontrar tanto teatro si no es aquí? Aunque muchas veces últimamente demasiadas salgo molesto, y hasta enfadado, por lo que veo en sus escenarios, pero no dejo de acudir una y otra vez. Me temo que no tengo remedio. Pero no es la única razón por la que quiero, después de casi 30 aos, seguir viviendo en Madrid. Ni la suciedad cada vez más agresiva, ni el ruido, ni el abandono que sufren los distritos históricos pueden con mi vocación de madrileo.

Vivo en Lavapiés, que no es precisamente un barrio de clases altas, aunque se está llenando de progres y pijos deseosos de sumergirse en ambientes populares. En cuanto ganan un poco de dinero se trasladan a otros. Gracias a que la ciudad tiene unas dimensiones relativamente modestas, puedo caminar hacia cualquier destino. Y lo hago viendo vida a mi alrededor. Maana, tarde y noche. Cómo me agobia estar en una gran capital y sentir vacío en calles o plazas céntricas! En Madrid sé que eso no me va a pasar. Si tengo prisa dispongo de transporte público inmejorable. No es un tópico: el Metro de Madrid es excelente y la EMT no le va a la zaga. Con una mínima planificación,
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se puede cruzar de punta a punta en poco más de media hora. Conduciendo el vehículo propio es harina de otro costal.

Estamos rodeados de grandes parques y también tenemos algunos de ellos en el corazón urbano. Mejorables, eso sí. El Retiro o el del Oeste merecen un trato mejor por parte de todos, los ciudadanos primero. Como no tengo nios, desconozco los problemas que esta ciudad puede tener para las familias. Seguramente para muchas personas la calidad de vida de una ciudad se evalúa por los centros sanitarios, educativos, deportivos o culturales. Creo que no vamos mal servidos aunque nunca vendrán mal algunos más.

Me sorprende la poca consideración que nos merece todo lo nuestro. En arte, por ejemplo. Pocas ciudades pueden ofrecer una lista de exposiciones tan importantes como la que tiene habitualmente nuestra ciudad. Museos aparte, que también tienen lo suyo. Por qué consideramos lo que tenemos en Madrid inferior a lo que poseen otras ciudades? Por qué tenemos ese complejo de inferioridad?

Esa insatisfacción nos lleva a ser sumamente agresivos con nuestro entorno. No queremos a la ciudad, no la consideramos nuestra casa. Y la ensuciamos, la pintarrajeamos, la destrozamos, meamos en sus rincones. No lo entiendo, de verdad. Cierto que mi amor por la ciudad aumentaría si fuéramos capaces, con nuestras instituciones al frente, de respetar y potenciar nuestros valores e historia.

Me gustaría que acontecimientos como el próximo aniversario de la Plaza Mayor se convirtieran en noticia mundial. Que fuéramos capaces de exportarnos. Querría que el corazón del Madrid de los Austrias tuviera la dignidad histórica que merece, dejando de parecer una sucursal de chiringuitos turísticos. También querría que todo el patrimonio arquitectónico, sobre todo el que está en manos de la Iglesia, fuera fácilmente asequible a madrileos y visitantes. Y, sobre todo, me haría feliz que Madrid dejara de ser el escaparate de todas las protestas, que no fuéramos rehenes de manifestaciones, concentraciones o algaradas.

Parece que a miles de visitantes les gusta pasar unos días en Madrid, pero no la consideran ciudad apropiada para sus necesidades vitales. Será que ven aquí un escenario propicio para hacer todo aquello que no pueden en sus lugares de origen. Allá ellos. Yo vine por primera vez en 1970 y me quedé.
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