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en definitiva Estas alianzas revolucionan la moda, porque permite que personas de ingresos medios y bajos puedan acceder a las colecciones de grandes diseadores, antes inalcanzables para su bolsillo.

La moda es un mundo en el que, además de los materiales y la mano de obra, se paga la exclusividad, normalmente con muchos billetes. O así era, hasta que las cadenas de ropa “low cost” llegaron para revolucionar el panorama, con sus asociaciones temporales con marcas de lujo, permitiendo vestir una prenda firmada por la misma mano que disea por las grandes estrellas del cine, pero con un precio asequible.

La cadena sueca H ha hecho de estas colaboraciones una de sus insignias y, anualmente, vende en algunas tiendas seleccionadas de todo el mundo unas colecciones cápsula cuyo mérito no reside en el precio, sino en la dificultad de conseguirla, que se suma al lujo que aporta el nombre que la firma.

Colas de cientos de personas, noches en vela guardando sitio, peleas por las prendas y algún maniquí desvestido en el fragor de la batalla, son escenas que se repiten con cada colaboración anual, para hacerse con las prendas limitadas.

Todo por un vestido

La última, la de Lanvin, salió a la venta el pasado 5 de noviembre, y se agotó pocas horas después, al mismo tiempo que en las páginas web de venta de segunda mano empezaban a aflorar piezas de “LanvinxH que llegaban a triplicar el precio establecido, llegando incluso a alcanzar el de un Lanvin original, sin colaboraciones de por medio.

“H consigue hacer de lo asequible algo deseable”, defendía Karl Lagerfeld, el primer diseador de lujo en colaborar con la cadena, en 2004, antes de enfadarse con el gigante sueco porque su “democratización” de la moda no llegaba tan lejos como quería hacer ver.

Al mismo tiempo que se lamentaba, en el semanario alemán Stern, de que H hubiese lanzado al mercado tallas demasiado grandes, cuando él las había diseado “para gente esbelta”, criticaba a la firma por hacer “esnobismo desde el antiesnobismo”.

“No produjeron suficientes prendas y no se pusieron a la venta ni en la mitad de sus tiendas”, contaba en la edición británica de Vogue, y aadía que “no era muy amable que gente del este de Europa o de pequeas ciudades no tuviese acceso a la colección”, disponible únicamente en 500 tiendas.

El enfado del diseador no cesó su empeo en captar un público joven, al que dirigió otra colección cápsula de estética deportiva, en colaboración con Zalando, en el verano 2015. Mientras tanto, H proseguía con sus colaboraciones, a una por ao.

Desfile de diseadores

El camino iniciado por el diseador alemán lo continuó Stella McCartney, con una colección más recordada por el escándalo de la modelo Kate Moss, que era imagen de la campaa, que por las 40 prendas de otoo que diseó la británica.

Jimmy Choo, que se atrevió a disear complementos para hombres; Sonia Rykiel, especialista en punto que también diseó prendas para nios; Versace; Marni; Maison Martin Margiela; Isabel Marant; Alexander Wang y Lanvín se unieron a la lista de logros de H El éxito de la estrategia de la marca ha animado a las firmas de lujo a seguir creando lazos con firmas más modestas, como es el caso de Jimmy Choo, que también colaboró en 2010 con la marca Ugg, que elabora las conocidas botas “unisex” de piel de oveja.

La curiosa alianza entre dos marcas de calzado con un estilo tan diferenciado suscitó reacciones diversas, desde la espectación, a los blogueros que daban “gracias” porque fuese una colección limitada, que finalmente vio la luz sin tacones, donde las botas se adornaban con tachuelas, flecos o estampados de leopardo, con precios que alcanzaban los 795 dólares.

Gangas de lujo

Más allá de la pionera H otras cadenas de moda “low cost” se han sumado a la estrategia: Marchesa lo hizo con LF USA en el ao 2012 y Jean Paul Gaultier también quiso acercarse a más bolsillos en 2010, con una colección en la que la prenda más cara rondaba los 200 dólares, en colaboración con la estadounidense Target, con la que ya habían trabajado Anna Sui y Alexander McQueen.

Las estrellas de celuloide también lucen sobre la alfombra roja cada vez más prendas “low cost” firmadas por grandes diseadores, sin desecharlas un precio que las marcas prefieren etiquetar de asequible, antes de utilizar el término “barato”.

Contexto de la Noticia

A FAVOR

le dan visibilidad al diseador

Quienes defienden esta tendencia afirman que las alianzas captan rápidamente la atención mediática y ponen al diseador en las bocas, incluso de aquellos que desconocían su existencia. Y se diluye la barrera entre moda rápida y exclusividad.

EN CONTRA

daa la imagen de la marca de lujo

Los opositores de las colaboraciones entre las firmas de lujo y el “low cost” defienden que daa la imagen de la marca más valiosa, porque cuando la moda es democrática ya no es lujosa, ya que el lujo asequible, no existe.
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